En penumbra
12 Noviembre 2008
Ayer tuvimos un ensayo muy bueno.
Después de todo un fin de semana por fin llegaba el martes.
Probamos, corregimos, cantamos, corregimos,… matizamos.
… y me fui con un sabor agridulce.
No lo hice ni medio aceptable.
Me fui muy disgustado conmigo mismo. Fue como si no hubiera aprendido nada de José, de Antonio, de Calderón.
Siendo un poco crítico diré que para mi la comparsa es muy importante y que hay que sentir y disfrutar lo que cantas.
Ayer sufrí.
Delante de nosotros teníamos un espejo. Quizás verme o vernos me restó atención y confianza.
Canté bajo, sin intensidad… mis compañeros no se merecen esto.
Ese espejo debe desaparecer al menos de mi mente.
Quizás deba pensar en cantar como “La Niña de mis Ojos”, a ciegas.
Por favor, que llegue pronto el Jueves.
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